UNAM
Vínculo curricular
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Vínculo curricular

ASIGNATURA: LENGUA ESPAÑOLA

Sexta Unidad: La generación del 27 y/o del 36 y la subordinación sustantiva.

Aprendizajes esperados:

  • Reconocer la literatura vanguardista en España: la renovación de la expresión poética.
  • Identificar los conceptos básicos de subordinación y de la función del sustantivo.
Recurso educativo desarrollado para el plan de estudios de la ENP de la UNAM. Versión 1.0.0
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CRÉDITOS

  • DGTIC
  • Coordinación de diseño didáctico:
  • Rebeca Valenzuela Argüelles
  • Coordinación del desarrollo:
  • Mario Alberto Hernández Mayorga
  • Coordinación del proyecto:
  • Teresa Vázquez Mantecón
  • Idea original y contenido:
  • Adriana Xhrouet Aguilera
  • Diseño didáctico:
  • Adriana Xhrouet Aguilera
  • Corrección de estilo:
  • Alfredo Villegas Montejo
  • Diseño gráfico:
  • Elizabeth Ortiz Caballero
  • Apoyo a diseño gráfico:
  • Lourdes Marcela Peña Lartigue
  • Desarrollo de sistemas:
  • Beatriz Rosales Rodríguez
  • Apoyo a desarrollo de sistemas:
  • Manuel Alcántara Juárez

Federico
García
Lorca

Su vida Poesía Actividad

Federico García Lorca es uno de los escritores españoles más famosos. Según algunos investigadores, García Lorca es casi tan conocido como Cervantes. Tal vez te suenan familiares algunas frases como "Verde que te quiero verde…","Noche que noche nochera" que provienen de sus poemas.

Nació en 1898, en Fuentevaqueros, un pueblo del sur de España situado en la región andaluza. Su obra literaria es muy amplia, escribió obras de teatro y poemas de diferentes temáticas. Algunos, como viste en el juego, son cortos y tienen un toque "infantil"; otros, tratan sobre la naturaleza, el sol, el aire, las estaciones del año… Hay algunos más que hablan sobre el mundo en el que creció García Lorca: sobre la desigualdad social, el maltrato que recibían los gitanos, la violencia de la Guardia Civil española. Murió muy joven a los 38 años, en el esplendor de su carrera como escritor. Fue asesinado a principios de la Guerra Civil Española por las fuerzas aliadas a Francisco Franco.

A continuación te presentamos varios enlaces si estás interesado en saber más sobre la vida de García Lorca y sus poemas. También te recomendamos ir a la sección de Historia, donde encontrarás más información sobre la guerra y el franquismo.

imagen muerte

muerte >

Si quieres saber más sobre la muerte de García Lorca. Revisa el artículo de Luis García Montero, "Setenta años de un crimen", publicado el 18 de agosto de 2006 en el periódico español El País

imagen video

video >

Te invitamos a ver este video realizado por un amante de la poesía de García Lorca. ¿Qué te parece la ambientación?

imagen poesia

sobre su poesía >

Si quieres comenzar a leer sobre su poesía, te recomendamos el artículo de Javier Aranda Luna, "García Lorca, la aristocracia de la sangre", publicado en La Jornada el 30 de agosto de 2006

imagen otros aspectos

otros

Si todavía quieres saber más, encontrarás aquí una lista de páginas dedicadas exclusivamente al poeta y dramaturgo. Podrás ver fotos, escuchar poesía, conocer más de su historia y de su obra:

  • Media luna
  • Canción tonta
  • Corredor
  • Madrigal
  • Tres crepúsculos
  • La casada infiel
  • Muerte de Antoñito el Camborio
  • Romance sonámbulo
Media luna
Del libro Suites (Con poemas escritos de 1920-1936)
De Canciones (Con poemas escritos de 1921-1924)
Segunda parte de "Palimpsestos" Del libro Suites (Con poemas escritos de 1920-1936)
(Del libro Poemas de 1921)
Del libro Suites (Con poemas escritos de 1920-1936)
Del libro Romancero gitano (Escritos de 1924-1927)
Del libro Romancero gitano (Escritos de 1924-1927)
Del libro Romancero gitano (Escritos de 1924-1927)

La luna va por el agua.
¡Cómo está el cielo tranquilo!
Va segando lentamente
el temblor viejo del río
mientras que una rana joven
la toma por espejito.

Mamá,
yo quiero ser de plata.

Hijo,
tendrás mucho frío.

Mamá,
yo quiero ser de agua.

Hijo,
tendrás mucho frío.

Mamá,
bórdame en tu almohada.

¡Eso sí!
¡Ahora mismo!

Por los altos corredores
se pasean dos señores.

(Cielo
nuevo.
¡Cielo
azul!)

...se pasean dos señores
que antes fueron blancos monjes.

(Cielo
medio.
¡Cielo
morado!)

...se pasean dos señores
que antes fueron cazadores.

(Cielo
viejo.
¡Cielo
de oro!)

...se pasean dos señores
que antes fueron..,
Noche.

Yo te miré a los ojos
cuando era niño y bueno.
Tus manos me rozaron
y me diste un beso.

(Los relojes llevan la misma cadencia,
y las noches tienen las mismas estrellas.)

Y se abrió mi corazón
como una flor bajo el cielo,
los pétalos de lujuria
y los estambres de sueño.

(Los relojes llevan la misma cadencia,
y las noches tienen las mismas estrellas.)

En mi cuarto sollozaba
como el príncipe del cuento
por Estrellita de oro
que se fue de los torneos.

(Los relojes llevan la misma cadencia,
y las noches tienen las mismas estrellas.)

Yo me alejé de tu lado
queriéndote sin saberlo.
No sé cómo son tus ojos,
tus manos ni tus cabellos.
Sólo me queda en la frente
la mariposa del beso.

(Los relojes llevan la misma cadencia,
y las noches tienen las mismas estrellas.)

I
La tarde está
arrepentida
porque sueña
con el mediodía.
(Árboles rojos y nubes
sobre las colinas.)
La tarde soltó su verde
cabellera lírica
y tiembla dulcemente
…le fastidia ser tarde habiendo sido
mediodía.

II
¡Ahora empieza la tarde!
¿Por qué? ¿por qué?
…ahora mismo
he visto al día inclinarse
como un lirio.
La flor de la mañana
dobla el tallo,
…ahora mismo…
la raíz de la tarde
surge de lo sombrío.

III
¡Adiós, sol!
Bien sé que eres la luna,
pero yo
no lo diré a nadie,
sol.
Te ocultas
detrás el telón
y disfrazas tu rostro
con polvos de arroz.
De día, la guitarra
del labrador,
de noche, la mandolina
de Pierrot.
¡Qué más da!
Tu ilusión
es crear el jardín
multicolor.
¡Adiós, sol!
No olvides lo que te ama
el caracol,
la viejecilla del balcón,
y yo…
que juego al trompo con mi…
corazón.

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.

El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.

Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.

Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.

Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.

Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.

No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.

Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quién soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

Voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
Voces antiguas que cercan
voz de clavel varonil.
Les clavó sobre las botas
mordiscos de jabalí.
En la lucha daba saltos
jabonados de delfín.
Bañó con sangre enemiga
su corbata carmesí,
pero eran cuatro puñales
y tuvo que sucumbir.
Cuando las estrellas clavan
rejones al agua gris,
cuando los erales sueñan
verónicas de alhelí,
voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.

Antonio Torres Heredia.
Camborio de dura crin,
moreno de verde luna,
voz de clavel varonil:
¿Quién te ha quitado la vida
cerca del Guadalquivir?
Mis cuatro primos Heredias
Hijos de Benamejí.
Lo que en otros no envidiaban,
ya lo envidiaban en mí.

Zapatos color corinto,
medallones de marfil,
y este cutis amasado
con aceituna y jazmín.
¡Ay, Antoñito el Camborio,
digno de una Emperatriz!
Acuérdate de la Virgen
porque te vas a morir.
¡Ay Federico García,
llama a la guardia civil!
Ya mi talle se ha quebrado
como caña de maíz.

Tres golpes de sangre tuvo
y se murió de perfil.
Viva moneda que nunca
se volverá a repetir.
Un ángel marchoso pone
su cabeza en un cojín.
Otros de rubor cansado
encendieron un candil.
Y cuando los cuatro primos
llegan a Benamejí,
voces de muerte cesaron
cerca del Guadalquivir.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando
desde los puertos de Cabra.

Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.

Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿ No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?

Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo.
Ni mi casa es ya mi casa.

Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡Dejadme subir!, dejadme
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe,
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

OracionesSubordinadas
para empezar

Niveles
  1. Media luna
  2. Canción tonta
  3. Corredor
  4. Madrigal
  5. Tres crepúsculos
  6. La casada infiel
  7. Muerte de Antoñito el Camborio
  8. Romance sonámbulo
Bibliografía
x

Obras consultadas.

Real Academia Española, Manual de la nueva gramática de la lengua española, Madrid, España, 2010.

Samuel Gili Gaya, Curso superior de sintaxis española, Barcelona, Vox, 2003 [1943].

Para poder estudiar las oraciones subordinadas es necesario tener claro qué son los sustantivos, los adjetivos y los adverbios. Como verás más adelante, las oraciones subordinadas tienen funciones similares a este tipo de palabras.
En este ejercicio deberás indicar si la palabra en morado es un sustantivo, un adjetivo o un adverbio. Si tienes dudas puedes consultar la sección de ayuda, ubicada en la parte inferior de la pantalla. Puedes elegir el nivel que quieras, pero debes saber que la dificultad aumenta en cada uno.

Media luna
La luna va por el agua. #
¡Cómo está el cielo tranquilo! #
Va segando lentamente #
el temblor viejo del río #
mientras que una rana joven #
la toma por espejito.
Mamá, yo quiero ser de plata. #
Hijo, tendrás mucho frío. #
Mamá, yo quiero ser de agua. #
Hijo, tendrás mucho frío. #
Mamá, bórdame en tu almohada. #
¡Eso sí! ¡Ahora mismo!
Por los altos corredores se pasean dos señores. #
(Cielo nuevo. ¡Cielo azul!) #
...se pasean dos señores #
que antes fueron blancos monjes. #
(Cielo medio. ¡Cielo morado!) #
...se pasean dos señores #
que antes fueron cazadores. #
(Cielo viejo. ¡Cielo de oro!) #
...se pasean dos señores que antes fueron.., Noche.
Yo te miré a los ojos cuando era niño y bueno. #
Tus manos me rozaron y me diste un beso. #
(Los relojes llevan la misma cadencia, y las noches tienen las mismas estrellas.) #
Y se abrió mi corazón como una flor bajo el cielo, #
los pétalos de lujuria y los estambres de sueño. #
(Los relojes llevan la misma cadencia, y las noches tienen las mismas estrellas.) #
En mi cuarto sollozaba como el príncipe del cuento #
por Estrellita de oro que se fue de los torneos. #
(Los relojes llevan la misma cadencia, y las noches tienen las mismas estrellas.) #
Yo me alejé de tu lado queriéndote sin saberlo. #
No sé cómo son tus ojos, tus manos ni tus cabellos. #
Sólo me queda en la frente la mariposa del beso. #
(Los relojes llevan la misma cadencia, y las noches tienen las mismas estrellas.)
La tarde está arrepentida #
porque sueña con el mediodía. #
(Árboles rojos y nubes sobre las colinas.) #
La tarde soltó su verde cabellera lírica y tiembla dulcemente #
...le fastidia ser tarde habiendo sido mediodía.
#
¡Ahora empieza la tarde! ¿Por qué? ¿por qué? ...ahora mismo #
he visto al día inclinarse como un lirio. #
La flor de la mañana dobla el tallo,...ahora mismo... #
la raíz de la tarde surge de lo sombrío.
#
¡Adiós, sol! Bien sé que eres la luna, #
pero yo no lo diré a nadie, sol. #
Te ocultas detrás el telón y disfrazas tu rostro con polvos de arroz. #
De día, la guitarra del labrador, de noche, la mandolina de Pierrot. #
¡Qué más da! Tu ilusión es crear el jardín multicolor. #
¡Adiós, sol! No olvides lo que te ama el caracol, #
la viejecilla del balcón, y yo... #
que juego al trompo con mi...corazón.
Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, #
pero tenía marido. #
Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. #
Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. #
En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, #
y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. (...)
#
Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, #
bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. #
Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. #
Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños.
#
Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, #
ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. #
Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, #
la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. (...)
#
Me porté como quién soy. Como un gitano legítimo. #
La regalé un costurero grande, de raso pajizo, #
y no quise enamorarme porque teniendo marido #
me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río.
Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. #
Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil. #
Les clavó sobre las botas mordiscos de jabalí. #
En la lucha daba saltos jabonados de delfín. #
Bañó con sangre enemiga su corbata carmesí, #
pero eran cuatro puñales y tuvo que sucumbir. #
Cuando las estrellas clavan rejones al agua gris, #
cuando los erales sueñan verónicas de alhelí, #
voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir.
#
Antonio Torres Heredia. Camborio de dura crin, #
moreno de verde luna, voz de clavel varonil: #
¿Quién te ha quitado la vida cerca del Guadalquivir? #
Mis cuatro primos Heredias Hijos de Benamejí. #
Lo que en otros no envidiaban, ya lo envidiaban en mí.
#
Zapatos color corinto, medallones de marfil, #
y este cutis amasado con aceituna y jazmín. #
¡Ay, Antoñito el Camborio, digno de una Emperatriz! #
Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir. #
¡Ay Federico García, llama a la guardia civil! #
Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz.
#
Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil. #
Viva moneda que nunca se volverá a repetir. #
Un ángel marchoso pone su cabeza en un cojín. #
Otros de rubor cansado encendieron un candil. #
Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí, #
voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir.
Verde que te quiero verde. #
Verde viento. Verdes ramas. #
El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. #
Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda #
verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. #
Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, #
las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas (...)
#
Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, #
mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. #
Compadre, vengo sangrando desde los puertos de Cabra. #
Si yo pudiera, mocito, este trato se cerraba. #
Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa (...) #
Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. (...) #
Pero yo ya no soy yo. Ni mi casa es ya mi casa. (...) #
Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, (...) #
Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. #
Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. (...)
#
¡Compadre! ¿Dónde está, dime? #
¿Dónde está tu niña amarga? #
¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, #
cara fresca, negro pelo, en esta verde baranda!
#
Sobre el rostro del aljibe, se mecía la gitana. #
Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. #
Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. #
La noche se puso íntima como una pequeña plaza. #
Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. #
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. #
El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
x

Has terminado el nivel 1
" Media Luna "


El número de respuestas correctas fue:
Sustantivos 0 de 1
Adjetivos 0 de 1
Adverbios 0 de 1

Te recomendamos que leas la sección "Ayuda" si tuviste errores.

CONCLUSIONES

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